viernes, 18 de mayo de 2012

De Maras “Salvatruchas” a Maras “Perucocholos”

De Maras “Salvatruchas” a Maras “Perucocholos”
(Imitación burda y alienante de jóvenes peruanos en situación de riesgo y exclusión social, magnificada por la prensa amarilla)

Si bien es cierto que los países latinoamericanos comparten vínculos étnicos, culturales, económicos, sociales y políticos, también presentan particularidades que los diferencian. El Perú, por ejemplo, posee características propias debido a su profunda conexión con el mundo andino: milenario, místico, mágico, pluricultural y multilingüe. Esta riqueza histórica y cultural lo distingue, incluso frente a la creciente globalización y la internacionalización de fenómenos sociales. Por ello, no es válido replicar de manera mecánica ni alienante modelos foráneos sin atender al contexto social específico.

El origen de las maras “Salvatruchas” se encuentra en el desplazamiento forzado de inmigrantes centroamericanos (especialmente de El Salvador, Honduras y Guatemala), quienes huyeron de las guerras civiles en los años 80 y buscaron refugio en ciudades como Los Ángeles y California, en Estados Unidos. En estos espacios marginales, marcados por el racismo, la exclusión y la pobreza, surgieron grupos juveniles que adoptaron prácticas delictivas como formas de defensa y supervivencia.

Frente a este problema, las autoridades estadounidenses aplicaron severas políticas de deportación y repatriaron a miles de jóvenes, especialmente salvadoreños. De regreso en sus países, estos jóvenes formaron guetos y zonas de control que posteriormente fueron utilizados por los grandes carteles del narcotráfico para operaciones ilícitas. Así nació una alianza de conveniencia entre bandas delictivas y estructuras del narcotráfico, generando un fenómeno transnacional de violencia urbana que hoy se conoce como neoterrorismo urbano.

Diferencias entre las maras centroamericanas y las pandillas peruanas

Esta introducción permite contextualizar y desmentir algunas ideas erróneas propagadas por los medios, especialmente sobre los rituales y prácticas de las maras “Salvatruchas” y su supuesta influencia directa en el pandillaje peruano.

1. Ritos de iniciación

Cada mara tiene reglas internas y niveles de jerarquía. Aunque se promueve la igualdad entre miembros, los líderes destacan por sus habilidades de negociación y por favorecer a la pandilla. Los ritos de iniciación evalúan la fuerza, rapidez, resistencia y capacidad del nuevo integrante para enfrentar situaciones peligrosas.

En la Mara Salvatrucha, por ejemplo, el rito consiste en recibir una golpiza de trece segundos por parte de varios miembros. En la Mara 18, la duración es de dieciocho segundos. Para las mujeres, existen variantes que incluyen peleas físicas o, lamentablemente, actos sexuales forzados conocidos como “el trencito”. Una vez admitidas, las mujeres también pueden participar activamente en acciones violentas, llegando incluso a liderar asesinatos.

A pesar de estos hechos, no existe evidencia de que como parte de los rituales se exija asesinar a un familiar cercano para ingresar a una mara, como erróneamente ha difundido la prensa sensacionalista en el Perú. Esta afirmación responde más a una lógica de escándalo mediático que a datos verificables, y contribuye a distorsionar la percepción pública, fomentando el miedo y el morbo para alcanzar mayor rating.

2. Las pandillas en el Perú

Las pandillas peruanas, aunque influenciadas por modelos internacionales como las maras MS-13, los Ñetas, el Comando de la Capital (Brasil), Zhu Lien Bang (Taiwán) o los Mungiki (Kenia), tienen raíces diferentes. Las causas principales de su existencia son la pobreza, el desempleo, la desintegración familiar, la violencia doméstica y la falta de oportunidades. Sus integrantes suelen ser adolescentes de alrededor de 17 años, salvo en el caso de las “barras bravas”, que pueden incluir adultos con conductas psicopáticas bajo la excusa del fanatismo deportivo.

A diferencia de las maras, las pandillas peruanas rara vez tienen vínculos estructurales con el narcotráfico a gran escala. En regiones como el Callao o Trujillo, sin embargo, algunas pandillas sí han evolucionado hacia organizaciones delictivas dedicadas al tráfico de drogas, sicariato y extorsión.

El caso del joven chalaco Óscar Barrientos Quiroz (19 años), acusado de parricidio, debe analizarse desde perspectivas familiares, psicológicas y sociológicas, antes de asumir que fue influenciado por maras internacionales. No existen elementos suficientes para afirmar la presencia de una “Mara Perucochola”, como sugieren ciertos medios. Esta denominación no es más que una imitación mal concebida que banaliza una problemática compleja y pone en riesgo a la juventud peruana.

Necesidad de políticas públicas juveniles

El pandillaje juvenil en el Perú tiene raíces históricas propias. En su mayoría, las pandillas son de barrio, organizadas en torno a la territorialidad. Solo algunos casos han derivado en estructuras delictivas de mayor escala.

La inseguridad ciudadana ha empeorado en los últimos años, y los esfuerzos del Estado han sido, en muchos casos, insuficientes o mal implementados. Iniciativas como la “distritalización de la Policía Nacional del Perú” fracasaron rotundamente, y los programas piloto actuales, como la compra de francos policiales, no han tenido impacto visible en distritos como Comas.

Este distrito, con más de 550 mil habitantes, cuenta apenas con 600 policías y 30 unidades de patrullaje, muy por debajo de los estándares internacionales recomendados (1 policía por cada 200 habitantes). Esta desproporción compromete seriamente la seguridad pública y agrava la sensación de abandono estatal.

A nivel nacional, la principal amenaza en materia de seguridad sigue siendo el grupo remanente de Sendero Luminoso, encabezado por el clan Quispe Palomino, que domina zonas del VRAE (Valle de los Ríos Apurímac, Ene y Mantaro). Esta organización mercenaria, disfrazada de ideología comunista, podría eventualmente reclutar a pandilleros urbanos como fuerza de choque en caso de perder el control territorial, como ya ocurrió en países como México o Colombia.

Conclusión

En los últimos dos años, en Comas se ha notado una disminución en la actividad de pandillas juveniles, lo cual es alentador. Sin embargo, ha aumentado la delincuencia común, especialmente en la modalidad de robos al paso, muchas veces con la complicidad de mototaxistas.

Frente a este panorama, es urgente que las autoridades locales, regionales y nacionales implementen políticas públicas de juventud inclusivas, democráticas, transparentes y de calidad, especialmente en los distritos más vulnerables. Asimismo, debe exigirse la transferencia del 1 % del FONCOMÚN para financiar programas preventivos y actividades que contribuyan al fortalecimiento de una ciudadanía activa, informada y protegida.

Solo así construiremos un Estado fuerte, justo e inclusivo, que dignifique a nuestros jóvenes y los aleje del riesgo, la violencia y la desesperanza.

Bach. Alfredo Chávez Olivera

Fuentes electrónicas:
1.- ¿ Cómo hacer para entrar a la Pandilla ?

2.- Maras salvatrucha (ritos)
http://es.wikipedia.org/wiki/Mara_Salvatrucha#Ritos

3.- Pandillas los Maras “Salvatrucha” y M18
http://vidadelasmaras.wordpress.com/


 

miércoles, 8 de diciembre de 2010

Comas, Cultura Viva: Historia, Identidad y Proyección Cultural



Comas, Cultura Viva: Historia, Identidad y Proyección Cultural

El Perú, además de haber experimentado un crecimiento económico sostenido durante más de siete años consecutivos, ha logrado posicionarse entre las tres mejores marcas país a nivel mundial como destino exótico, rico en historia y patrimonio cultural, sólo después de Italia e Israel. Este reconocimiento proviene del ranking mundial 2010 elaborado por la prestigiosa consultora FutureBrand, a través de su índice Country Brand Index. Dicho informe destaca al Perú por su glorioso pasado milenario, sus paisajes naturales, vestigios arqueológicos, su exquisita y diversa gastronomía y una constante promoción de su cultura viva. Esta última se manifiesta en sus tradiciones, costumbres, mitos, creencias y todo un sistema ideológico ancestral, vigente desde tiempos inmemoriales.

En noviembre de 2010, el Perú fue nuevamente distinguido a nivel internacional cuando la UNESCO declaró como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad a dos de sus danzas milenarias: la Danza de las Tijeras y la Huaconada de Mito. Estas expresiones artísticas, propias del centro y sur del país, combinan armonía, destreza acrobática, magia, mito y cosmovisión andina, simbolizando una resistencia cultural frente a las homogeneizaciones impuestas por la globalización.

A pesar de haber sido blanco de campañas sistemáticas de demolición cultural desde la época colonial y la república criolla, los pueblos del Perú han sabido conservar sus costumbres y tradiciones. Aunque muchas expresiones del arte precolombino se extinguieron por la imposición cultural foránea, aún perviven manifestaciones que fascinan al mundo contemporáneo, reafirmando el valor de la interculturalidad y la riqueza de nuestras raíces.

En este contexto, Lima Norte y, en particular, el distrito de Comas, también poseen un legado cultural de gran profundidad. Desde tiempos prehistóricos, estas tierras fueron habitadas por culturas milenarias. El “Hombre de Chivateros”, considerado el habitante más antiguo de la costa peruana, vivió hacia el 11,000 a.C. durante el período lítico, asentándose de manera trashumante en la parte baja y media del río Chillón. En esta zona se hallaron vestigios arqueológicos como talleres líticos, lanzas bifaciales, instrumentos de caza y restos alimenticios, evidencias descubiertas en 1960 por los arqueólogos Edward Lanning y R. Patterson.

Posteriormente, hacia el 3,500 a.C., se construyó el centro ceremonial El Paraíso – Chuquitanta, correspondiente al período Arcaico o Precerámico, con una estructura en forma de “U” típica de sociedades estratificadas. Los arqueólogos consideran que este fue un centro de peregrinación para las poblaciones de Lima Norte.

Durante el Horizonte Temprano, surgieron las culturas Huacoy, Chocas y Buena Vista. La doctora María Rostworowski vincula a la cultura Huacoy con el dios solar Kon, de origen norteño. Ya en el Intermedio Tardío (aprox. 1100 d.C.), llegaron los Collis, un pueblo de piel oscura que estableció su sede político-militar en la fortaleza de Collique, en el actual distrito de Comas.

Según el historiador José Raúl Ramírez, los Collis crearon una cultura autóctona con una iconografía distintiva, dominando el territorio desde Quivi hasta Ventanilla. Hablaban la lengua yunga, rendían culto al dios Kon y su espiritualidad estaba ligada al agua, los manantiales, la tierra y las grandes huancas (piedras sagradas). Su economía se basaba en el cultivo de productos como la calabaza, pacae, lúcuma, frejol, maíz, papa, fresa silvestre y el ozon, conocido después como ciruela fraile.

En 1476, el territorio fue anexado por el Tahuantinsuyo, y con la llegada de los españoles, se impusieron el repartimiento y las haciendas, sistemas que arrasaron con gran parte de la cultura originaria. Sin embargo, en los años 60 del siglo XX, una nueva ola migratoria procedente del “Perú profundo” repobló estas tierras, instaurando una “cultura viva” con raíces en múltiples regiones del país. Así, Comas se transformó en un espacio de fusión cultural, resistencia y afirmación identitaria.

Hoy, Comas se proyecta como un distrito icono del desarrollo cultural en Lima Norte. Desde su fundación ha promovido el arte y la cultura mediante iniciativas diversas en música, danza, teatro y festividades tradicionales. Eventos como FITECA, FIAE, FICCA, el Festival Internacional del Folklore, el Festival Muñecomas, y celebraciones religiosas como la Semana Santa en Vivo, promovida por el grupo Amistad, constituyen pilares fundamentales de esta “cultura viva”.

A esta efervescencia cultural se suma el desarrollo de la gastronomía local, destacando el centro gastronómico Héroes del Cenepa, las picanterías de Antúnez de Mayolo y las cevicherías de la Av. México, que ofrecen una variedad de platillos representativos de todas las regiones del país, preparados por cocineros de vasta experiencia.

El progreso cultural de Comas ha ido de la mano con su desarrollo social. Migrantes del campo y la ciudad trajeron consigo tradiciones y formas de expresión que nutrieron su identidad. Este intercambio, influido tanto por la globalización como por la cultura nativa, ha dado lugar a talentos musicales destacados, como John Gómez García, director del Centro Cultural San Marcos, y agrupaciones como Águilas Andinas, Aravicus, Sentir Latinoamericano y Marcahuasi, cuyos miembros se han proyectado internacionalmente.

En este contexto, para alcanzar un desarrollo sostenible, las ciudades modernas deben construir su marca distrital, como parte del planeamiento estratégico y la identidad local. Esta marca debe estar basada en la historia, atributos y fortalezas del territorio. En el caso de Comas, proponemos como identidad simbólica: “Comas, Cultura Viva”, sustentada en dos ejes principales: su riqueza cultural y la producción de sus MYPES.

Para consolidar esta propuesta, es imprescindible formular una agenda cultural distrital que priorice actividades artísticas, musicales y productivas de alto impacto. La política local “Comas, Cultura Viva” debe estar vinculada al desarrollo económico, la promoción gastronómica y el emprendimiento juvenil, fomentando la competitividad, la calidad y la inserción en la era del conocimiento.

Como elemento emblemático, se propone la creación de la Fiesta Mitológica del Dios Kon (FESTIKON), reivindicando a esta deidad originaria como eje cultural y espiritual de Lima Norte. Este evento debe ser institucionalizado con el liderazgo del gobierno local y la participación activa de la ciudadanía, para recrear la grandeza de los antiguos Collis y proyectarla hacia el futuro.

Bach. Alfredo Chávez Olivera

FUENTES ELECTRONICAS:

1.- El Perú es la tercer mejor marca país por cultura y tradición del mundo, Revista Privilege.Net, año 2010
http://www.revistaprivilege.net/2010/11/12/peru-es-la-tercer-mejor-marca-pais-por-cultura-y-tradicion-del-mundo-segun-ranking-de-futurebrand/

2.- Danzas peruanas son declaradas patrimonio inmaterial de la humanidad por la UNESCO
http://www.surnoticias.com/nacionales/noticias-nacionales/4789-danza-de-las-tijeras-y-la-huaconada-son-declaradas-patrimonio-inmaterial-de-la-humanidad

1.-PLAN DE CITY MARKETING DE CORDOBA – ARGENTINA
http://www.bm30.es/intranet/inter/cordobab.html

2.-¿Qué es el citimarketing?
http://www.gualeguaychucitymarketing.com/

3.-Muestra de la “Danza de las Tijeras” en Youtube
http://www.youtube.com/watch?v=h0XYYBW2XEA&feature=related

4.-Historia de la danza “Guaconada de Mito” en Youtube
http://www.youtube.com/watch?v=aNPYtpwUcRw

5.-HOMBRE DE CHIVATEROS
http://www.carabayllo.net/index.php?option=com_content&task=view&id=133

6.-Centro Ceremonial “El Paraiso” - Chuqitanta
http://www.sanmartindeporresonline.com/2009/07/el-centro-ceremonial-el-paraiso-nuevas.html

7.-LA HISTORIA DE CARABAYLLO
http://www.carabayllo.net/index.php?option=com_content&task=view&id=177&Itemid=43

PAGINAS WEB Y ENLACES ELECTRONICOS DE ACTIVIDADES ARTISTICOS CULTURALES DEL DISTRITO DE COMAS

1.-FITECA (Festa Internacional en Teatro de Calles Abiertas)
http://www.fitecaperu.com/inicio.html

2.-FIAE (Festival Internacional de Acciones Escénicas)
http://www.fiae.org.pe/

3.-Festival Internacional del Folklore “Imágenes del Mundo”
http://www.imagenesdelperu.org/es/

4.- Festival Muñecomas del Perú
http://www.titerenet.com/2009/06/29/convocatoria-festival-munecomas-peru-2009/

5.- Semana Santa en Vivo en Comas
http://limanorte.wordpress.com/2010/03/26/comas-tradicional-escenificacion-cumple-46-anos/

6.-Video Youtube Jesucristo Superstar “vangeluz 2010”
http://www.youtube.com/watch?v=s6hot-XCn7o&feature=related

7.-Video Youtube “Liceo Santo Domingo de Comas”
http://www.youtube.com/watch?v=_BKfjsCBI4M



lunes, 4 de octubre de 2010

Una mirada crítica al proceso electoral municipal: el triunfo de lo humano sobre lo artificial

Una mirada crítica al proceso electoral municipal: el triunfo de lo humano sobre lo artificial

Después de una semana de incertidumbre, sin conocer aún quién será la nueva alcaldesa de Lima ni contar con resultados oficiales completos por parte de los organismos del sistema electoral peruano (con solo el 73.8 % de actas contabilizadas y el 26.2 % observadas), estos entes han demostrado ante la opinión pública una preocupante lentitud, ineficiencia y exceso de burocracia. Esta situación ha despertado suspicacias, así como el temor de un posible fraude electoral.

A pesar de estas irregularidades, desde mi perspectiva, no cabe duda de que la elección municipal del 3 de octubre fue ganada por Susana Villarán. Y lo fue por las siguientes razones:

Su victoria no respondió a una campaña millonaria, a equipos sofisticados de publicidad o a estrategas de marketing. Tampoco se debió a los voceros del terror mediático y del miedo infundado. Fue, en cambio, una victoria de la humildad y la autenticidad, del carisma y la empatía, del lenguaje sencillo y natural. Fue una campaña basada en la sensibilidad social, no en poses prefabricadas. En resumen, lo humano y lo genuino se impusieron sobre lo técnico y lo artificial.

Durante este proceso electoral agresivo y plagado de ataques, las teorías del marketing estratégico y la publicidad masiva fueron derrotadas por el sentido común y la creatividad popular. El mal uso de herramientas como el análisis FODA personal o el enfoque FORD sucumbió frente a la experiencia de vida y el valor de la inteligencia emocional. Las estrategias consumistas y monopólicas fueron vencidas por la espontaneidad y la conexión emocional con el electorado.

Una vez más, en nuestro país, los tecnócratas de la publicidad, los expertos en manipulación conductual y los ingenieros del miedo han fracasado. A más agresividad, menos logros: 43 % de votos para Susana Villarán en Lima Norte frente al 30 % de Lourdes Flores. Estos “gurús” de la manipulación requieren con urgencia una introspección profunda, una reingeniería mental que les permita superar su fanatismo dogmático y entender los valores democráticos de respeto, tolerancia y dignidad humana. De lo contrario, quedarán marginados del avance hacia la calidad, la excelencia y la modernidad.

Asimismo, este proceso electoral dejó al descubierto la discriminación solapada de una prensa amarilla, parcializada y racista, empeñada en imponer una candidata contraviniendo los valores democráticos y el derecho a elegir libremente. Esta prensa sensacionalista, adicta al rating y al morbo, actúa como instrumento de manipulación social. Los pobres de la ciudad siguen sin tener voz en los grandes medios. Y, sin embargo, con creatividad y resistencia cultural, conservan sus tradiciones frente a siglos de imposición cultural.

La llamada “jauría mediática” ha asumido un rol similar al de los antiguos cachupines coloniales, sirviendo al poder a costa de su propio pueblo. Su odio no es solo ideológico; es étnico y de clase. El peligro de que este odio se transforme en nuevas formas de racismo, como las expresiones modernas del Ku Klux Klan o el neonazismo, no debe subestimarse. Los medios pueden convertirse en armas peligrosas si se usan para deshumanizar a quienes piensan diferente o viven en la pobreza.

En el Perú, los procesos electorales suelen convertirse en catarsis colectivas de esperanza y frustración. Esta vez, los sectores más excluidos encontraron en Susana Villarán una representación de sus sueños. Ella encarnó, quizás momentáneamente, una voz entre las multitudes, una presencia que los hizo sentir vistos. Su sensibilidad social y cercanía con la niñez y juventud marginada generaron un fuerte vínculo emocional con los electores.

En efecto, los gestos humanos, el carisma y la espontaneidad marcaron la diferencia, frente a las poses rígidas del populismo tradicional. En nuestro país, las cualidades humanas siguen siendo más determinantes en una elección que los planes de gobierno o los proyectos técnicos. Esto evidencia una necesidad urgente: modernizar nuestro sistema de partidos políticos, fortalecer nuestras instituciones y renovar a una clase política desfasada.

La reciente derrota del PPC, sus aliados y la derecha mediática obliga a poner sobre la mesa la urgente reforma de nuestro sistema político, adecuándolo a los retos de la globalización, la multiculturalidad y la era del conocimiento. Si bien el Estado ha iniciado tímidas reformas institucionales, los partidos políticos siguen anclados en estructuras arcaicas, prácticas populistas y niveles de corrupción preocupantes.

Para tener una idea de la magnitud del problema: en este proceso electoral participaron 324 listas para los gobiernos regionales, de las cuales 165 fueron alianzas o movimientos regionales. Además, más de 15,000 listas compitieron por los 1,861 gobiernos locales del país, un promedio de 12 candidatos por distrito. Más del 80 % eran listas independientes. Esta fragmentación sin dirección ni ideología, con escasa democracia interna y propuestas endebles, nos coloca en una situación política propia de países subdesarrollados.

Frente a este desorden, se hace urgente revisar y articular el marco normativo vigente: la Ley Orgánica de Elecciones (N.º 26859), la Ley de Elecciones Regionales (N.º 27683), la Ley de Elecciones Municipales (N.º 26864), la Ley de Partidos Políticos (N.º 28094) y la propia institucionalidad del Jurado Nacional de Elecciones. Solo así podremos salir del actual estado de informalidad.

Es fundamental, además, refundar nuestros partidos políticos con una perspectiva integral: ideológica, legal, programática, operativa y organizativa. México y Chile ya lo han hecho con reformas progresivas desde los años 70 y 90. La rendición de cuentas, la transparencia, la elección democrática de candidatos y el financiamiento público regulado deben formar parte de este nuevo paradigma.

Nuestro país necesita organizaciones políticas modernas, inclusivas, con visión de largo plazo, capaces de canalizar las demandas ciudadanas y garantizar el desarrollo sostenido. Para lograrlo, se requiere romper con el pasado feudal, sectario y excluyente que todavía impregna muchas de nuestras prácticas políticas.

Construir un sistema de partidos moderno no será fácil, debido a intereses arraigados. Pero debemos tener en cuenta la diversidad cultural y étnica del Perú. Un sistema tripartidista o pentapartidista más compacto podría permitir una representación más sólida y duradera, que avance en paralelo con el crecimiento económico y el desarrollo humano de nuestra población.

En las democracias modernas, los partidos de derecha e izquierda son instituciones robustas que conducen los destinos de sus países con responsabilidad. Tal es el caso de Chile, Uruguay y Brasil, o de España y Francia. En ese sentido, también corresponde a la izquierda peruana construir un partido moderno y democrático, con nuevos discursos, nuevas estrategias y capacidad para representar las nuevas demandas sociales. Solo así se podrá responder a las exigencias de la competitividad, la excelencia y la calidad institucional.

Conclusión

La gran tarea pendiente de la política peruana es construir un sistema democrático real y funcional, donde las organizaciones políticas sean pilares del desarrollo y no estorbos para el progreso. Solo refundando nuestros partidos con responsabilidad histórica y visión de futuro podremos superar las taras del pasado y estar a la altura de los tiempos.

Bach. Alfredo Chávez Olivera

BIBLIOGRAIFIA
1.- *Indígenas Amazónicos y Nuevos Movimientos Políticos en las elecciones regionales y municipales 2010 ¿sólo basta decir que hay mucha fragmentación o algo nuevo se está construyendo? Ismael Vega, Centro Amazónico de Antropología y Aplicación Práctica, boletín electrónico daoy, Nº 13, julio 2010

2.- El Sistema de Partidos en México, colaborador Evaristo Javier González Romero D.R. Convergencia Lousiana número 113, col. Nápoles, delegación Benito Juárez, c.p. 03810, México, d.f. primera edición: mayo del 2004 tercera impresión: mayo del 2006

3.- Modernizar el Estado: Hacia un Chile Desarrollado y Competitivo Flacso ‐ Chile, mayo, 2008 Régimen de Gobierno y Sistema de Partidos en Chile, David Altman Pontificia Universidad Católica de Chile

viernes, 30 de julio de 2010

Lima Norte: De la marginación al protagonismo metropolitano

Lima Norte: De la marginación al protagonismo metropolitano

Por Alfredo Chávez Olivera

En los últimos cinco años, Lima Norte se ha consolidado como una de las zonas con mayor actividad económica del país. Su fortaleza radica en su próspera actividad comercial, que ha desplazado a otros distritos tradicionalmente considerados de clase media en Lima. Estos antiguos centros financieros han ido cediendo terreno frente al crecimiento emergente de esta zona. No sería exagerado afirmar que solo los megacentros comerciales de Lima Norte superan los 500 millones de dólares anuales en ingresos, habiendo colocado más de 200,000 tarjetas de crédito entre los potenciales consumidores de la zona.

El territorio de Lima Norte pertenecía originalmente al histórico distrito de Carabayllo, creado como centro parroquial por el libertador Don José de San Martín en 1821, durante el proceso de independencia del Perú. Hacia 1827, las antiguas parroquias fueron reemplazadas por los distritos actuales. En sus orígenes, Carabayllo comprendía toda la extensión de lo que hoy es Lima Norte, incluyendo Ventanilla y Santa Rosa de Quives. Durante la colonia, en estas fértiles tierras florecieron haciendas como Chuquitanta, Pro Infantas, Naranjal, Aznapuquio, Garagay Alto y Bajo, entre otras1.

Posteriormente, en tierras que habían pertenecido al último curaca Colli, Hernando Nacara2, comenzó una expansión urbana forzada producto de las migraciones del campo a la ciudad desde la década de 1930. Para contener este crecimiento explosivo, el gobierno del general Óscar R. Benavides impulsó la creación de los "Barrios Obreros" en la actual zona de Caquetá. Esta iniciativa fue continuada por los gobiernos de Manuel Prado y José Luis Bustamante y Rivero entre 1940 y 1948.

Ante la incapacidad del Estado para dar solución al déficit de vivienda en Lima, las décadas de 1950 y 1960 presenciaron una ola de invasiones hacia terrenos baldíos ubicados más al norte. Así se gestaron distritos como Independencia y Comas, en un proceso violento pero necesario para miles de familias que buscaban un lugar donde vivir.

La marginación fue evidente desde el principio. Los nuevos pobladores, de origen provinciano, fueron estigmatizados con términos como "barriadas", "pueblos jóvenes" y, más tarde, "asentamientos humanos", en un intento de maquillar la pobreza extrema en que vivían. La Ley de Barriadas N.º 13517 de 1961 se convirtió en un instrumento de segregación social. Su artículo 4 autorizaba desalojos cuando las barriadas se asentaban sobre terrenos cuyo valor no justificaba la construcción de viviendas económicas.

La clase política peruana, limitada por una visión miope y conservadora, no supo ni quiso implementar una planificación urbana moderna, como ya se hacía en ciudades como Nueva York, Ciudad de México, Hong Kong o Shanghái. En lugar de integrarlos, los nuevos pueblos fueron etiquetados como “conos” —norte, sur y este—, considerados patios traseros de la ciudad, en una visión burocrática, feudal y excluyente.

Sin embargo, en menos de 50 años, el antiguo territorio de los “Collis” se ha transformado en una gran ciudad emergente con impacto metropolitano y proyección nacional. Esto ha sido posible gracias al esfuerzo colectivo de su población y a la inversión privada, en gran parte de origen provinciano, que apostó por su futuro.

Este crecimiento —poblacional, urbano, económico y financiero— ha tenido sus raíces en la organización comunitaria y la autogestión, más que en políticas públicas o inversiones estatales. Lima Norte ha progresado por la solidaridad y resiliencia de sus habitantes.

Actualmente, Lima Norte cuenta con una vasta extensión territorial de 857.25 km² y una población de más de dos millones de personas (INEI, Censo 2007). Este potencial humano y natural impulsa su desarrollo, intensificado por la inversión de grandes, medianas y pequeñas empresas, así como por la descentralización de servicios públicos.

Distritos clave en la transformación

El distrito de Independencia se ha convertido en un punto estratégico para las grandes inversiones. Alberga centros comerciales como MegaPlaza, Plaza Norte, Hiraoka, Metro, Makro, Tiendas Estilos y el Nuevo Mercado Central (FEDACEL). Además, concentra terminales terrestres, sedes del Poder Judicial, RENIEC, la Fiscalía de la Nación y el terminal norte del Metropolitano.

Los Olivos, por su parte, se destaca por una modernización urbanística acelerada, impulsada por inversión inmobiliaria y la edificación de modernos edificios. Su población, compuesta por capas medias emergentes, ha convertido al distrito en un modelo de urbanismo, ordenamiento territorial y respeto ambiental. Asimismo, se ha posicionado como un centro educativo superior, con la presencia de universidades privadas e institutos tecnológicos de prestigio.

Comas, con más de medio millón de habitantes, crece a partir de una economía popular sustentada en miles de MYPES. La articulación productiva en rubros como metalmecánica, confección, gastronomía y cultura ha dado forma a una identidad local fuerte. La futura construcción del proyecto habitacional “Ciudad Sol de Collique” (16,000 viviendas) transformará profundamente el distrito.

Carabayllo combina modernización con la recuperación de su patrimonio histórico. Sus sitios arqueológicos como “El Paraíso”, “Chivateros”, “Checta” y “Huacoy” testimonian un pasado milenario, vinculado a culturas preincaicas que veneraban al dios Kon.

San Martín de Porres, el distrito más densamente poblado, fortalece nuevos ejes de desarrollo comercial conectados al crecimiento regional. Lo mismo sucede con Puente Piedra (Mercado de Huamantanga) y Ancón, balneario histórico que se proyecta como puerto intermodal estratégico en conexión con Asia y América.

Santa Rosa, con su balneario exclusivo, promueve el deporte y alberga clubes sociales de gran relevancia.

Lima Norte también se beneficia de su ubicación geográfica estratégica, sobre el valle del Chillón y parte del río Rímac, lo que lo convierte en un reservorio acuífero clave frente al calentamiento global. Sus grandes ejes viales —la Panamericana Norte, la Av. Túpac Amaru y la Av. Universitaria— lo interconectan con el Callao, Lima Centro, Canta y el norte chico.

Hacia una Lima Norte autónoma

La historia de Lima Norte ha estado marcada por el abandono de las autoridades metropolitanas, cuyas intervenciones se han limitado a proyectos menores, asistencialistas y de carácter populista. Las grandes transformaciones se deben, más bien, a la lucha de su gente por acceder a servicios básicos como agua, electricidad y transporte.

Hoy, Lima Norte tiene la capacidad de romper con el centralismo burocrático y forjar su autonomía política, económica y administrativa, con miras a convertirse en una provincia autónoma.

Para consolidar este proceso de descentralización, es urgente construir una visión estratégica de desarrollo a corto, mediano y largo plazo. Esta debe incluir:

  • Un modelo urbano equilibrado y sostenible.

  • Uso eficiente de recursos naturales, físicos y humanos.

  • Promoción de megaproyectos interdistritales.

  • Impulso a la microempresa con estándares de calidad y competitividad global.

La tarea es desafiante, pero ineludible. Lima Norte no solo debe seguir creciendo, sino hacerlo con planificación, inclusión y visión de futuro.

Footnotes

  1. Hernando Nacara, último curaca de los Colli, según Edgar Quispe Pastrana – Carabayllo y su Iglesia Colonial, 2007.

  2. El Cono Norte de Lima: Pasado, Presente y Futuro de Carabayllo, Tacunan & Quispe, UNMSM, 2006.


sábado, 6 de marzo de 2010

JAIME BAYLY UN HACKER DE LA POLITICA PERUANA

Si bien es cierto que en el Perú nunca ha funcionado un sistema de partidos políticos adecuado que garantice una participación democrática eficaz de la clase política —tanto en el plano ideológico como en el orgánico y programático—, lo que ha existido es un sistema precario, arcaico, corrupto y populista que poco o nada ha contribuido al desarrollo del país. Esta realidad es una de nuestras más arraigadas herencias cavernícolas, transmitidas por siglos desde los albores de la etapa republicana.

Este sistema fue pervertido aún más por el “fujimontesinismo”, cuyo afán fue desmantelar y desprestigiar las organizaciones políticas y sociales tradicionales, promoviendo en su lugar agrupaciones políticas descartables, volátiles y adictas al autoritarismo. Al final, como reza el dicho popular, “la cura resultó peor que la enfermedad”.

Las organizaciones sociales y políticas colapsaron ante la arremetida del “fujimontesinismo”. Estas, que en cualquier país medianamente civilizado son columna vertebral de la democracia, fueron eliminadas para dar paso a un modelo autocrático, rapaz y ultra personalista, basado en proyectos familiares carentes de compromiso y responsabilidad social, los cuales, lamentablemente, siguen vigentes.

El régimen autoritario, un triste remedo imperial plagado de corrupción institucionalizada, cayó hace más de una década. Sin embargo, el sistema que instauró sigue proliferando, atomizando la política con una avalancha de pseudos partidos politiqueros, folklóricos y chabacanos, generando confusión entre la ciudadanía y favoreciendo a una clase política en decadencia.

Este modelo autoritario y personalista contrasta profundamente con el desempeño de la economía peruana, que ha logrado posicionarse entre las economías emergentes del mundo gracias al manejo responsable de indicadores macroeconómicos: crecimiento y estructura económica, flexibilidad monetaria y fiscal, niveles de endeudamiento, liquidez externa, riesgo país, y solidez institucional, entre otros. Esta mejora ha encendido la esperanza de millones de peruanos excluidos, quienes ven en el progreso económico una posibilidad real de superar la pobreza extrema y la miseria social.

Informes económicos como el de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD) reportaron que la inversión extranjera directa (IED) en el Perú creció un 28.1 % en 2009, pasando de US$4,800 millones en 2008 a US$6,200 millones en 2009. Perú fue, de hecho, la única economía emergente en registrar este crecimiento ese año, al lado de países desarrollados como Italia (75.5 %) y Alemania (40.7 %). (Fuente: Semana Económica, 24/02/2010).

Asimismo, el índice Emerging Markets Bond Index Plus (EMBI+), calculado por JP Morgan, ubica al Perú como uno de los países más seguros para la inversión extranjera en comparación con muchas otras naciones. Además, el país ha sido distinguido con el grado de inversión por agencias como Fitch Ratings (EE.UU.) y Dominion Bond Rating Service (Canadá), reflejo de un manejo económico sólido y sostenido en el tiempo.

Mientras la macroeconomía avanza con paso firme, cual puma sudamericano, nuestra clase política camina como tortuga en cautiverio: plagada de retrocesos, conductas arcaicas, y pensamientos vetustos que desentonan con la modernidad, la Era del Conocimiento y la Sociedad de la Información. Existen, claro, raras excepciones de políticos comprometidos que luchan contra este sistema obsoleto.

Frente a esta paradójica realidad —una economía en ascenso y una política en ruinas— surge Jaime Bayly como un verdadero "hacker" de la política peruana. Entre bromas y sarcasmos, marca la agenda nacional, impone la música y dirige un circo político lleno de titiriteros y payasos. Sin partido, sin ideología, sin programa ni rumbo claro, Bayly se erige como un personaje mediático que, en su afán provocador, podría captar el 20 % del voto ciudadano. Su aspiración, insólita e irresponsable, no es más que una sátira del sistema político, de sus organizaciones enclenques, de sus líderes mediocres y folklóricos, de su incompetencia endémica.

No es la primera vez que Bayly jaquea la política nacional. En la segunda vuelta electoral de 2001, junto a Álvaro Vargas Llosa, promovió irresponsablemente el voto en blanco contra Alan García y Alejandro Toledo, saboteando el proceso democrático que intentaba recomponerse tras una década de dictadura. Afortunadamente, su manipulación mediática no prosperó.

Hoy, nuevamente, pone en jaque al sistema: ridiculiza su vulgaridad, su barbarie, su extravagancia y su conducta troglodita. Se burla de sus desatinos, de sus fracasos, de su obsolescencia estructural. Para su cruzada se ha rodeado de una gavilla oportunista, expulsada de los partidos tradicionales, que ahora ve en su proyecto una oportunidad de resucitar políticamente.

Si el presente proceso electoral sigue en esta dirección, podría convertirse en el mayor circo político de nuestro siglo. Más de 10,000 movimientos políticos buscarán participar a nivel nacional, regional y local, sumando a esta fiesta cívica payasos, domadores, ilusionistas, magos, charlatanes, locos y oportunistas de toda índole. Bayly, con su estilo chocarrero, le pondrá el toque final. Así, esta jornada electoral podría parecerse más a una gran “Fiesta del Chivo”, amenizada por el trovador “chichero” Tongolele.

Y por si fuera poco, a esta "Fiesta del Chivo" no le faltarán los cibercriminales: virus informáticos, scammers, spammers, ciberbullying, cyberstalkers, ciberespías, ciberacosos, pornografía infantil digital, cibersuicidios y chuponeadores; todos ellos dándole un aire de "modernidad" al proceso electoral del 2010 y 2011.

Desde mi perspectiva, no se necesita ser presidente del Perú para promover el matrimonio igualitario ni para terminar con el financiamiento estatal de la Iglesia católica. Basta con practicar la tolerancia y respetar la libertad de culto, consagrada en nuestra Constitución. Como sociedad civilizada, debemos respetar las diversas orientaciones sexuales y reconocer los derechos de la comunidad LGTBIQ+. Existen instituciones serias como MHOL, TLGB Perú y PROMSEX que desde hace décadas trabajan incansablemente por esta causa en diversos niveles del Estado.

Estimado Bayly: hay problemas nacionales de mayor envergadura que aún no se resuelven, como la desigualdad en el acceso a la tierra, el desempleo, la pobreza extrema, la inseguridad ciudadana, la crisis ambiental, el calentamiento global, la visión geopolítica del Perú en el mundo, la implementación de políticas de Estado sostenibles, entre otros. Estos temas deberían formar parte de la agenda nacional y ser tratados con responsabilidad y compromiso.

Para finalizar, permítanme compartir unas palabras que solía decir mi tío abuelo “Popy”, cuando yo era adolescente:

"Hijo, la política ennoblece al hombre y lo conduce a la gloria. Es un arma eficaz para liberar a los pueblos de la miseria y engrandecer las naciones. Todo depende de quién toque la diana.
Pero nuestros políticos son, por naturaleza, corruptos; arcaicos por esencia; demagogos por formación. Por eso, sobrino, cada vez que voy al baño y veo mis heces, recuerdo a los políticos de este país. Porque las heces, aunque las perfumes con colonia francesa, siguen siendo heces".

Y luego, con una chispa de esperanza, agregaba:

“No te pongas triste, sobrino. Algún día los ciudadanos construirán partidos verdaderamente democráticos, con estructuras sólidas, ideologías integradoras y planes estratégicos para el desarrollo. Serán dirigidos por militantes probos y comprometidos. Con líderes competentes y verdaderos profesionales de la política”.

Mi querido tío “Popy”, hombre de fe y entusiasmo, ahora descansa bajo un epitafio que reza:

“¡Nada es imposible para aquel que se atreve!”

Más abajo, alguien escribió anónimamente:

“¡Sí se puede!”

Que Dios te tenga en su gloria, tío abuelo Popy, y que nunca dejes de pensar en nuestro país, allá, al lado de los ángeles, hasta que tus predicciones se hagan realidad.

Amén.

ALFREDO CHAVEZ OLIVERA



sábado, 26 de septiembre de 2009

Chacalón Vive en el Corazón del Pueblo y se Fermenta en el Alma de los Jóvenes Excluidos

En la actualidad, las discrepancias y controversias sobre el origen de la cumbia peruana están tomando forma y consenso, lo que permite un mejor esclarecimiento y comprensión de este ritmo popular. Los estudiosos de este género coinciden en señalar que su probable origen se remonta a los años 60 del siglo XX. Las bandas que interpretaban huaynos, como “Los Demonios del Mantaro” y “Los Demonios de Corocochay”, fueron las primeras en interpretar el tema histórico llamado “La Chichera”. Esta canción fusionó la cumbia colombiana con el huayno andino, matizada tímidamente con el mambo caribeño, y representó la esencia de su aporte musical.

Por consiguiente, es incuestionable declararla como la madre de todas las variantes de la cumbia peruana (cumbia costeña, cumbia norteña, cumbia sureña, cumbia amazónica, tecno cumbia, chicha, entre otras). Es una fuente inagotable de inspiración, enraizada en el alma de miles de peruanos y difundida en casi todos los países de Latinoamérica. En un primer momento, fue rechazada, despreciada, marginada, satanizada y excluida por las “clases altas” de nuestra sociedad, debido a su origen popular y provinciano; pero, más tarde, se convirtió en un ritmo de masas con trascendencia nacional.

A fines de los años 60, este novedoso ritmo sufrió importantes modificaciones en su estructura rítmica y sonora, así como en su composición y esquema organizativo. Ya no eran las bandas orquestadas de huayno quienes interpretaban estos temas, sino grupos con estilo rockero y nuevaolero que se atrevieron a incursionar en este nuevo género musical. Así, la guitarra eléctrica se convirtió en el motor que marcó el compás de este floreciente ritmo. Esta versión musical fascinó principalmente a los jóvenes de los sectores urbanos marginales de Lima y otras ciudades del país. Entre sus máximos exponentes destacan “Los Destellos” de Enrique Delgado Montes, “Juaneco y su Combo”, “Manzanita y su Conjunto”, “Los Diablos Rojos” y “Los Mirlos”.

El ingenioso músico Enrique Delgado Montes jugó un papel protagónico en la transformación de este nuevo género tropical. Se impuso con un sonido muy peculiar en la guitarra principal, inspirando y creando cientos de composiciones muy bien interpretadas gracias a su inagotable talento y producción musical. Asimismo, incorporó otros ritmos como la cumbia colombiana, el rock, el huayno, el folklore, la guaracha y el vals, posicionando este nuevo ritmo emergente en el mercado nacional. Por ello, con justa razón, denominó a este fenómeno “cumbia peruana”, marcando distancia con otros músicos de su época que generaban variantes más andinas del género tropical suburbano, que más tarde fueron despectivamente llamadas “chicha”.

La “chicha”, como nueva variante de la cumbia peruana, contó con sus propios intérpretes y músicos que se asentaron y forjaron en los nuevos escenarios conocidos como pueblos jóvenes o zonas urbano marginales —antiguamente llamadas barriadas. En estos cinturones de pobreza, hacia 1974, iniciaron su despegue y promoción agrupaciones como “Grupo Celeste”, “Grupo Guinda”, “Los Ecos” y “Los Ilusionistas”. Este último fue la cuna musical de Lorenzo Palacios Quispe, quien en 1975 formó su propio grupo: “Chacalon y la Nueva Crema”.

Como no podía ser de otra manera, este fenómeno musical nació en nuestro país como expresión y producto del proceso migratorio y del desarrollo social suburbano, ligado al crecimiento explosivo de la ciudad de Lima. Estos nuevos espacios territoriales, ocupados violentamente, sirvieron como hábitat para la sobrevivencia de miles de peruanos pobres, principalmente de procedencia andina, y fueron cuna de una rica y variada manifestación sociocultural.

Para tener una idea del desplazamiento social casi forzado, basta revisar algunos datos demográficos de Lima: en 1940 la población era de 661,508 habitantes, y para 1972 se multiplicó a 3’418,545 habitantes, con una tasa de crecimiento anual del 5.5%. Debido a este acelerado crecimiento, en 1920 se creó el distrito de La Victoria, y progresivamente comenzó la ocupación masiva de los cerros colindantes al ex fundo El Agustino; para 1960, se creó otro distrito con ese mismo nombre. Así se fueron conformando las primeras barriadas limeñas, con una población principalmente migrante y grandes necesidades básicas de primer orden, como agua potable, desagüe, luz eléctrica, servicios de salud y educación.

Es así que, en estas condiciones materiales de subsistencia y en la incesante búsqueda de oportunidades de empleo y mejora en su calidad de vida, los migrantes inician un proceso dinámico de interculturación para transformar su nuevo hábitat y superar el hambre y la miseria. Frente a este violento desarraigo y éxodo de miles de personas, necesariamente tuvieron que modificar sus sistemas y estilos de vida campesinos para dar paso a uno suburbano. Es en este constante choque de contradicciones e intercambios culturales donde germina una nueva cultura de sobrevivencia, llamada suburbana.

En este submundo de exclusiones tan complejas y contradictorias surge una variada mixtura de expresiones artísticas y culturales, en su permanente búsqueda de una identidad local. Esta diversidad cultural interactiva está asociada a nuevos problemas sociales, pero, a pesar de estas contradicciones, se fortaleció permanentemente gracias a la solidaridad de su gente y a la fuerza espiritual pujante y progresista de sus pobladores. Estas condiciones subjetivas sirvieron como instrumentos de transformación y cambio, convirtiendo estos espacios invadidos en prósperos distritos emergentes, llamados en un primer momento, de manera despectiva, “conos”.

Dentro de esta realidad sociocultural nace la otra versión de la cumbia peruana: la “chicha”. Este fenómeno se origina como ritmo de masas excluidas que se enseñorea fusionando vivencias y sentimientos andinos con un sinfín de nuevas experiencias y emociones suburbanas. Esta nueva variante musical se convierte principalmente en refugio de soledades, sufrimientos, triunfos y victorias. En otros casos, es expresión melancólica de frustraciones colectivas y vidas marginales; una manera muy particular de entender el mundo desde la perspectiva del “faite”, del “achorado” y del nuevo lumpen social. Así nace “Chacalon y la Nueva Crema”, inmortalizado en los “cerros”, porque a él le toca encarnar el alma de los desposeídos y marginados de la ciudad. Sus letras y canciones sintetizan las penas y sufrimientos de los excluidos; sus melodías se convierten en himnos de la miseria y la pobreza, válvulas de escape de mil tormentos. Entre sus principales temas se pueden citar “Cruz Marcada”, “Mi Dolor”, “Soy Provinciano”, entre otros, todos enmarcados dentro de la misma temática social.

La vigencia del legendario “Papá Chacalón” se sostuvo por más de 20 años consecutivos. El modo de vida de los pobres de la ciudad y de l@s jóvenes excluidos fue su principal fuente de inspiración. Sus penas y sufrimientos se convirtieron en canción a través de su voz, la voz de una Lima provinciana tantas veces negada y despreciada por las “clases altas” y los medios de comunicación social. Hoy intentan darle reconocimiento con un epitafio en su tumba, una parodia comercial en este nuevo Perú emergente.

En el lado norte de la ciudad de Lima, paralelamente, en las pedregosas “pampas de Comas” se iba forjando un nuevo pueblo, también por migrantes invasores provenientes de distintas regiones del Perú. Así nace, por los años 60, el populoso distrito de Comas. Para no quedar fuera de esta corriente de ocupación territorial, este distrito necesariamente tuvo que integrarse en este proceso espontáneo de desarrollo social y ser parte de la cultura suburbana en crecimiento. Más tarde, gracias al esfuerzo colectivo de su gente, junto con Villa El Salvador, se convertiría en paradigma de desarrollo social, progreso y modernidad en Lima, a pesar de sus grandes problemas.

En el año 2000, el programa “Mi jato” aplicó una encuesta a 90 adolescentes y jóvenes integrantes de “pandillas”. Una de las preguntas fue: ¿Quién es tu artista preferido en el género musical? De todas las respuestas, un 38.7 % consideró a “Chacalón” como su artista favorito. Esta respuesta nos pareció básica, porque estos jóvenes nunca vieron a “Chacalón” en vida; pero lo más curioso es que muchos se identificaban con su música, sus letras y sus canciones. Por lo tanto, concluimos que este personaje legendario, a pesar de estar muerto, seguía vivo y presente en el corazón del pueblo, fermentándose en el alma de las nuevas generaciones excluidas de nuestra ciudad. Una transmisión cultural suburbana incólume en nuestro medio.

Después de 10 años de aplicada esa encuesta, volvimos a realizar un Focus Group con 10 adolescentes (septiembre 2009). El objetivo fue revalidar la vigencia de la “chicha” entre los jóvenes de Comas. La pregunta fue la misma: ¿Quién es tu artista preferido en el género musical? Y agregamos otra: ¿Qué sientes al escuchar a este artista? El 70 % respondió “Toño y su Grupo Centella”, el 50 % mencionó el reguetón y el 20 % prefirió “Grupo 5” y otros. Toño es un cantante de “chicha” con marcada influencia “chacalonera”. Este artista afiebra a miles de adolescentes y jóvenes, principalmente de sectores sumergidos en extrema pobreza y los más excluidos y marginados de Lima Norte. Hoy en día, no hay moto taxi, “combi” ni rincón de los barrios donde no se escuche su música. Además, las pandillas lo tienen como emblema musical y en sus aniversarios lo celebran con su grupo sonoro; sus canciones, melodías y sentimientos se comparten en el llano. Muchos adolescentes, durante sus presentaciones, cantan, lloran, beben, se pelean, se cortan las venas y se agreden para liberar tensiones, rivalidades y frustraciones colectivas.

En referencia a la segunda pregunta, respondieron: “Con la música de Toño y Centella sentimos que desfogamos nuestras penas y sufrimientos; las letras de sus canciones hablan del pueblo y nos hacen llorar.” – “¡Nos llega al ‘bobo’! ¡Toño es un cantante de la Con…Su Ma…!”, sentenciaron. Estas fueron sus principales respuestas.

Indudablemente, todo este cúmulo de vivencias dispersas entre adolescentes y jóvenes está acompañado de licor y violencia. Entonces, nos preguntamos: ¿Estamos frente a un nuevo fenómeno musical o a una simple caricatura de la vigencia chacalonera? Lo que sí podemos apreciar es que la “chicha” sigue enraizada y presente en distintas zonas de Lima y Callao. Por ejemplo: en Lima Norte, “Toño y su Grupo Centella” encarnan al faraón de la cumbia peruana; en Lima Oeste, “Los Amantes de la Cumbia” y “La Ley de la Cumbia” cumplen ese mismo papel; en Lima Sur, “Los Nenes de la Cumbia” perennizan ese ritmo musical; en la Carretera Central, “Sombra Azul” y “Pascualillo” transmiten esos mismos sentimientos; y en el Callao, el “Grupo Mantaro” se esfuerza por posicionarse en este género suburbano. En conclusión, son los nuevos chacalones en sus respectivas zonas; quizá no con la misma contundencia y aceptación que “Papá Chacalón”, pero sí inyectan vigencia a esta variante de la cumbia peruana, mientras la historia lo permita y los adolescentes y jóvenes excluidos sigan identificándose con este género musical.

Alfredo Chávez Olivera

Fuentes electrónicas discográficas:

1. La Chichera, “Los Demonios del Mantaro” , Carlos Baquerizo Castro, 1960
http://www.youtube.com/watch?v=zs8k--oSfl4

2. La Chichera, “Los Demonios de Corocochay”, 1966
http://www.youtube.com/watch?v=_fqjcoNEYQI

3. Elsa, “Los Destellos”, Enrique Delgado Montes
http://www.youtube.com/watch?v=4gSIhd2lJkY


4. Arre Caballito, “Manzanita y su Conjunto”, Berardo Hernandez Sabu)
http://www.youtube.com/watch?v=dLhNb3NWNdw

5. Ya se ha Muerto mi Abuelo, “Juaneco y su Combo”
http://www.youtube.com/watch?v=Rtm07DLsMaM

6. Pedacito de mi vida, “Los Diablos Rojos”, Marino Valencia
http://www.youtube.com/watch?v=Ansys_-hYTA

7. La Danza de los Mirlos, “Los Mirlos”, Segundo Rodríguez Grández
http://www.youtube.com/watch?v=_MLPCDyqIWc

8. Viento, “Grupo Celeste”, Victor Casahuamán,
http://www.youtube.com/watch?v=SSMVBvePkM4

9. Barrio Viejo, “Grupo Guinda”, Carlos Morales
http://www.youtube.com/watch?v=qddaGdFSFAs

10. Adiós Amor Adiós, “Los Ecos”, Edilberto Cuestas
http://www.youtube.com/watch?v=ep1-tW41sa0

11. Colegiala, “Los Ilusionistas”, Walter León
http://www.youtube.com/watch?v=y0UzQfb6GOU

12. Mi Dolor, “Chacalón y la Nueva Crema”
http://www.youtube.com/watch?v=G2A3tLh2hRg

13. Donde Estas Amor, “Toño y su Grupo Centella”
http://www.youtube.com/watch?v=aSqYmZ4cy9o

lunes, 14 de septiembre de 2009

DINAMICA DE LAS “BARRAS BRAVAS” EN LOS DISTRITOS DE LIMA NORTE

Por Alfredo Chávez Olivera

Los estudiosos del fenómeno de las llamadas “barras bravas” coinciden en señalar que su origen se remonta a la década de 1960 en Argentina. Fue en este país latinoamericano donde surgieron por primera vez agrupaciones de este tipo, conocidas inicialmente como “barras fuertes”, una denominación derivada del comportamiento exaltado de hinchas y simpatizantes en los estadios de fútbol profesional.

Este fenómeno se ha expandido a casi todos los países de América y Europa, aunque con particularidades propias en cada uno. Dependiendo del lugar de origen, reciben distintas denominaciones como “barras bravas”, “torcida”, “hooligans” o “ultras”. Estas agrupaciones están conformadas principalmente por jóvenes de origen suburbano.

El Perú tampoco es ajeno a este fenómeno mundial. El origen, fortalecimiento, expansión y dinámica de estas agrupaciones violentas tienen como base de sustento y movilización a las principales pandillas de barrio de los distritos urbano-marginales de Lima y de las principales ciudades del país. Su avance vertiginoso se intensificó en la década de 1990, generando un profundo malestar e inseguridad en nuestra sociedad.

En este proceso de expansión y consolidación de las “barras bravas”, resulta cada vez más evidente su arraigo en el país. Por un lado, se fortalecen orgánicamente como organizaciones estructuradas; por otro, incorporan componentes psicológicos que refuerzan su cohesión interna. Ambos factores se complementan y contribuyen a canalizar la exaltación de estas masas amorfas, que promueven la violencia, la destrucción y, en los casos más extremos, la muerte entre los enardecidos hinchas "tribuneros".

En el Perú, existe una serie de estudios sobre el fenómeno de las “barras bravas”. No obstante, más que redundar en lo ya investigado, este análisis busca complementar dichos estudios con un enfoque específico en la interacción dinámica de estas agrupaciones en los distritos de Lima Norte, particularmente en lo que respecta a sus sistemas de organización, su composición social y la dirección de movilización de masas juveniles.

El proceso de fortalecimiento orgánico de las “barras bravas” en Lima Norte se inicia hacia el año 1998, con el desplazamiento masivo de integrantes de pandillas barriales hacia las barras de sus respectivos distritos. Este fenómeno se intensificó notablemente a partir del año 2002, coincidiendo con lo que el programa “Mi Jato” denominó la sustitución de la identidad barrial por la identidad deportiva. En otras palabras, durante este periodo se produjo un cambio en las referencias identitarias: se abandonó la identificación con el barrio, para adoptar una de mayor escala, de carácter distrital o incluso interdistrital.

Esta renovación identitaria se debió, principalmente, a que muchas pandillas tradicionales enfrentaban un proceso de extinción y su permanencia se encontraba en riesgo. Para las nuevas generaciones, ya no resultaba tan atractivo defender territorios barriales; en su lugar, se identificaban con colores y símbolos deportivos de alcance nacional. Como consecuencia, las agrupaciones se vieron obligadas a establecer alianzas con otras pandillas, fortalecer el liderazgo interno para mejorar su capacidad de "batuteo" —es decir, de control y dirección—, y dosificar a sus miembros con componentes psicológicos que fomentaran una fuerte adhesión grupal, así como una mayor agresividad en los enfrentamientos callejeros.

El principal objetivo de este reordenamiento estructural y subjetivo era lograr el control absoluto del territorio, ya sea a nivel zonal, distrital o interdistrital. Paralelamente, esta nueva estrategia, tanto orgánica como ideológica, dio lugar al surgimiento de “barras bravas” más compactas y poderosas. Bajo este renovado modelo de acción colectiva, se iniciaron las denominadas “caminatas” por las principales avenidas —como la Av. Túpac Amaru, la Av. Universitaria y la Panamericana Norte, entre otras—, eventos juveniles que no eran otra cosa que marchas vandálicas, caracterizadas por enfrentamientos entre grupos rivales y el arrasamiento de propiedades a su paso, desde sus distritos de origen hasta los estadios de fútbol (Matute, Monumental “U” y San Martín de Porres). Todo ello culminaba en un inmenso mar de multitudes frenéticas: los conocidos “tribuneros” del Comando Sur, la Trinchera Norte y el Extremo Celeste, entre los principales.

Este fenómeno puede entenderse como una respuesta social de masas amorfas y excluidas, que buscan reconocimiento e inclusión en una sociedad donde las formas tradicionales de integración —la familia, la escuela y el barrio— se encuentran en una profunda crisis o en franco proceso de descomposición.

Una de las evidencias más claras de esta nueva dinámica de organización, desplazamiento y movilización juvenil es la “exportación” de grafitis y símbolos de las “barras bravas” hacia otros territorios. En un primer momento, estas pintas se observaban a nivel interbarrial; posteriormente, se expandieron al ámbito interdistrital. Hoy en día, es común encontrar grafitis de barras de distritos como Comas y Los Olivos en las calles de otros sectores, como el Rímac, Breña, La Victoria o el Cercado de Lima. Esta “exportación de marca barrial” tiene como objetivo hacer sentir su presencia, demostrar audacia y afirmar su supremacía frente a los rivales históricos, dejando una huella territorial que funciona como un mensaje: “hemos estado aquí”.

En Lima Norte existen “barras bravas” con más de 15 años de formación. Entre las más conocidas se encuentran La Calle (AL) y La Bulla (U), que interactúan principalmente en los distritos de San Martín de Porres y Los Olivos; Los Pistacos (AL), con presencia en San Martín de Porres y Comas; Los Hooligans (AL), conformados por jóvenes de Comas y Carabayllo; el BUN (U), con raíces en Comas y Carabayllo; y Cvstodia (U), con dominio en el distrito de Independencia, entre otros grupos.

Sobre la base de esta realidad, se puede deducir que las “barras bravas” en las zonas urbano-marginales están conformadas mayoritariamente por exintegrantes de “pandillas” de barrio, que constituyen sus bases orgánicas fundamentales. Estas agrupaciones, por tanto, se han convertido en instrumentos altamente efectivos de organización juvenil y, al mismo tiempo, en catalizadores de violencia callejera, fenómeno que hoy representa uno de los principales problemas sociales del país.

Cada una de estas “barras bravas” está integrada, al menos, por una veintena de pandillas barriales, distribuidas estratégicamente en los sectores clave de sus respectivos distritos. Su principal objetivo es ganar y dominar territorios en nombre de su causa deportiva, buscando someter completamente a sus rivales históricos. Esta disputa por la supremacía distrital o interdistrital puede llegar incluso a dirimirse mediante enfrentamientos con armas blancas o de fuego, bajo el pretexto de defender sentimientos deportivos, el honor de sus banderolas ("trapos"), camisetas y otros símbolos considerados sagrados por sus integrantes.

Por otro lado, en cuanto a la dosificación de componentes ideológicos y psicológicos en las “barras bravas”, desde hace ya varios años se vienen promoviendo lemas y consignas vinculados al heroísmo vandálico, que son socializados entre los barristas como parte esencial de su identidad colectiva. El culto a los símbolos y colores deportivos adquiere, en muchos casos, mayor relevancia que la propia familia. Valores como la defensa del honor del grupo, el desprecio al rival, la fascinación por el riesgo y el juego con la muerte, así como el culto a la destrucción, se han convertido en nuevos pilares ideológicos. En consecuencia, todo barrista está llamado a asumir —sin cuestionamientos— estos principios y llevarlos a la práctica durante sus “guerreos” callejeros.

Los mensajes y consignas que circulan entre estas agrupaciones son diversos y cargados de intensidad emocional. Van desde cánticos y proclamas que exaltan la violencia, la pasión y el sacrificio, hasta expresiones poéticas sublimadas que refuerzan el sentido de pertenencia. Algunos ejemplos extraídos del ciberespacio incluyen frases como: “¡¡¡Más que un sentimiento… la vida!!!”, “Muchos nos vieron nacer, pero nadie nos verá morir”, “Solo vivo para amarte y moriré por alentarte”, “Contigo a todos lados, desde el cielo hasta el infierno”, “¡¡¡Si el cielo fuera blanquiazul, gustoso contigo me iría al cielo!!!”, y “¡¡Si por amarte me llaman pandillero, me moriré siendo un delincuente!!”.

Actualmente, estas expresiones ideológicas también se difunden a través del entorno digital, especialmente mediante sus páginas web y libros de visitas (guestbooks), que actúan como medios de propaganda. Estos espacios están cuidadosamente diseñados para relatar sus acciones vandálicas, ensalzar sus hazañas épicas, exhibir sus “trofeos de guerra” (como trapos, camisetas, zapatillas, entre otros), y compartir mensajes que, en muchos casos, están saturados de contenido violento, antisocial y delictivo. Todo ello forma parte de una estrategia de búsqueda de notoriedad y de un falso reconocimiento social, negado en una ciudad que se ha convertido para ellos en una auténtica “jungla de cemento”.

Otro elemento que debe ser considerado con atención es la manera en que muchos adolescentes y jóvenes barristas justifican su pertenencia a estas agrupaciones. Frecuentemente, afirman que Alianza Lima, Universitario de Deportes o Sporting Cristal "son su verdadera familia". Es innegable que, al interior de estas barras, se generan vínculos emocionales intensos, donde se mezclan pasiones, lealtades y sentimientos profundos. El "amor" y la "devoción" por los colores de su equipo llegan a ser más fuertes que los lazos familiares. Este nuevo referente social les proporciona símbolos, colores, banderas e ídolos que deben ser defendidos a toda costa, incluso con la propia vida.

Asimismo, los barristas le rinden culto a su equipo a través de himnos, cánticos, alabanzas y mensajes que actúan como mecanismos de exaltación emocional y preparación simbólica para la confrontación o el "guerreo". Para muchos de ellos, este vínculo afectivo se convierte en el eje principal de su existencia, una forma de cuasi fanatismo que encuentra terreno fértil en contextos de crisis y desintegración familiar. Estas carencias son aprovechadas por las barras, que ofrecen una aparente cohesión de ideales y un refugio emocional inmediato, aunque efímero, que ni la familia ni la sociedad han sabido brindar oportunamente.

Lo más preocupante de esta situación es la complicidad de algunos clubes profesionales del alicaído fútbol peruano, ciertos dirigentes sin escrúpulos y la élite que lidera estas “barras bravas”. Muchos de ellos contribuyen al descontrol y al vandalismo promovido por los barristas. Uno de los mecanismos más comunes es la entrega de entradas de cortesía a los cabecillas de las barras, con el objetivo de manipularlos y asegurar su apoyo en función de intereses particulares. Esta estrategia suele emplearse para defender liderazgos cuestionados, prolongar gestiones impopulares o legitimar estructuras de poder al interior de los clubes.

En definitiva, el interés personal y de camarilla se impone sobre la eficiencia, la transparencia y la modernización que el fútbol profesional exige en un contexto de creciente competencia. Romper con esta cultura de mediocridad y con el ciclo de violencia debe ser una prioridad para cualquier dirigente que aspire a sacar adelante al fútbol peruano y devolverle su prestigio.

El programa “Mi Jato”, en su primer registro de agrupaciones juveniles en situación de riesgo y exclusión social, realizado en 1999, detectó una característica sui generis que fue denominada como la triple identidad. Este fenómeno consistía en que un mismo adolescente o joven podía pertenecer simultáneamente a tres espacios grupales distintos: una mancha escolar, una pandilla de barrio y una barra brava (1). Aunque con menor intensidad, esta situación aún se mantiene vigente en algunos miembros activos de estas agrupaciones. Tal particularidad nos llevó a deducir que estábamos frente a una búsqueda confusa de identidad por parte de muchos jóvenes, en un intento por encontrar referentes estables de pertenencia.

A partir de este análisis, se puede inferir que las manchas escolares funcionan, para algunos adolescentes, como el primer espacio de socialización primaria, mientras que las pandillas barriales y las barras bravas representan espacios secundarios de mayor complejidad y estructuración simbólica. En relación a esto, el investigador chileno Andrés Recasens (1999) identificó con claridad tres tipos de actores en los estadios: los espectadores, los hinchas y los barristas. En el caso peruano, la experiencia ha demostrado que las “barras bravas” se movilizan tanto dentro como fuera de los estadios siguiendo patrones de conducta casi fundamentalistas, alimentados por mitos deportivos y la glorificación extrema de los colores del club, expresando una mezcla de fanatismo compulsivo y vandalismo desenfrenado.

En conclusión, frente al crecimiento y consolidación de este fenómeno juvenil, resulta fundamental emprender una serie de acciones articuladas desde distintos frentes. Por un lado, es indispensable fortalecer de manera sólida el rol de la familia como núcleo de protección y desarrollo emocional. Por otro, se deben diseñar e implementar políticas públicas preventivas y sostenidas que respondan a las realidades locales de los jóvenes en situación de vulnerabilidad. Igualmente necesario es modernizar institucionalmente los clubes profesionales de fútbol, promoviendo una cultura de alta competencia y excelencia deportiva, capaz de transformar estas organizaciones en verdaderos motores de éxito y desarrollo.

Adicionalmente, es urgente establecer un plan nacional para la organización y el funcionamiento de las barras bravas, que fomente una cultura de paz y convivencia ciudadana, enmarcado en principios de legalidad, derechos humanos y valores democráticos. Solo así se podrá garantizar un entorno más seguro y armonioso para nuestras ciudades, permitiendo el desarrollo integral de la juventud y el fortalecimiento de la cohesión social en el país.


Bibliografía:

(1) Chávez, Alfredo & Erazo, Walter. Pandillas. Una salida desde sus voces. Fondo Editorial Comas. 110 pp., 2000.

Fuentes electrónicas:

Pesce Aguirre, Jorge. Análisis actancial de las barras bravas en Chile: sus actos y comportamientos en el estadio. Revista Digital, Buenos Aires, Año 12, N° 115, diciembre de 2007.
Disponible en línea. Fecha de consulta: 4 de septiembre de 2009.

Recasens Salvo, Andrés. (1999). Las Barras Bravas. Facultad de Ciencias Sociales, Universidad de Chile.
Disponible en línea. Fecha de consulta: 5 de septiembre de 2009.